Implantes dentales, ¿qué hacer para garantizar su éxito?
A diferencia de otros procedimientos como los injertos o trasplantes en los que existe una donación de origen biológico, los implantes dentales están normalmente compuestos por metales como el circonio o el titanio. Por tanto, aunque a muchos pacientes les preocupe, no es realmente posible que se produzca un rechazo del implante. En cualquier caso, deberíamos hablar de una “no integración” del mismo.
¿Cuáles son las causas de una “no integración” implantológica?
Los fracasos en los implantes pueden darse a corto o largo plazo, con respecto a la fecha de colocación del mismo. Sin embargo, en cualquiera de los dos casos, existe un abanico común de factores de riesgo que aumentan la posibilidad de que se produzca dicho fracaso. Algunas de estas causas son:
- El tabaquismo.
- La mala higiene bucal.
- Las caries.
- La toma de algunos medicamentos, especialmente los bifosfonatos.
- Las técnicas quirúrgicas muy traumáticas para huesos y encías, que lesionen los tejidos gingivales.
- La elección inadecuada de implante.
- El padecimiento de una enfermedad periodontal sin estabilizar.
¿Qué consecuencias trae el fracaso de un implante?
Así pues, los fracasos en implantología, tanto prematuros como a largo plazo, pueden dar lugar a una serie de sintomatología indeseada, entre la que encontramos:
- Dolor prolongado.
- Movilidad del implante.
- Imposibilidad para colocar la prótesis programada dos o tres meses después de la implantación inicial.
¿Qué medidas existen para prevenirlo?
Con todo, existen medidas recomendadas, tanto para el profesional, como para el paciente, con el objetivo de que la colocación del implante sea exitosa.
En primer lugar, es fundamental conocer la historia clínica completa del paciente: cuáles son sus hábitos, cuál es el estado general de su boca y la higiene de la misma, qué otras patologías sufre, si toma algún tipo de fármaco regularmente, etc. Toda esta información es útil para prevenir el posible fracaso del implante. En este sentido, la recomendación de los especialistas en Odontología es que la boca del paciente que recibirá el implante dental esté sana y que las posibles patologías que sufra este, como caries o enfermedad periodontal, hayan sido tratadas.
Asimismo, para garantizar el éxito de los implantes, también es recomendable llevar a cabo una revisión anual. En esta, no solo se debería verificar el buen estado del implante, sino que el especialista se encargaría también de desmontar las prótesis sobre los implantes, de realizar una limpieza en profundidad del espacio y de evaluar los ajustes que sea necesario implementar. De la misma manera, es conveniente someterse a un control radiológico al menos cada cuatro años.
Por otro lado, es fundamental que las prótesis colocadas sobre los implantes se apliquen de manera equilibrada, sin sobrecargas. La precisión del especialista y el montaje de los dientes en articulador semi-ajustable son clave para que los implantes sean menos vulnerables de fracasar en su función.
Por último, no podemos olvidar que el tipo de implante que se aplique tiene claras consecuencias en el éxito o el fallo del mismo. En este sentido, es recomendable valorar la posibilidad de hacer uso de un implante de precio más elevado, pero también con una mayor garantía de durabilidad.